Acá
les dejo una reflexión a propósito de un cálculo hecho acá en Kloo a contar del Índice de Interactividad Social.
Hoy en día, los lanzamientos de herramientas
tecnológicas se hacen a escala global, como en el caso de la telefonía celular,
que constantemente innova no tan sólo los modelos a nivel visual, sino que
además modifica y mejora las aplicaciones y servicios que estos pueden ofrecer.
Después de un año, el celular pierde
atractivo respecto a los nuevos modelos que van saliendo. Así, es posible ver
la compra compulsiva de medios de comunicación inalámbricos a medida que van surgiendo
en el comercio, en conjunto con la publicidad que las empresas realizan para
llegar a los mercados objetivos, como la juventud, que no queda conforme con el
celular vigente, ya que suponen que pronto habrá un instrumento que lo reemplazará.
En la actualidad, es mucha la demanda por
esta clase de tecnología consumida por personas a nivel mundial, lo que implica
que no es relevante para el demandante el ingreso familiar a la hora de la
compra de este producto, ya que la importancia que tiene para cada individuo es
diferente y significativa. Es por eso que existen toda clase de celulares, desde
categorías por modelo o bien por el costo que éste posea.
En el caso de nuestro país, un 89,13% de la población posee un celular, y
hay casos donde una persona tiene más de uno, cubriendo parte de la urbe
que no posee. Pero si creemos que el porcentaje en Chile, un país en vías de
desarrollo y con un PIB de US$14.900 anual, es altísimo, estamos equivocados.
Alemania con un 130,26% y Finlandia con 130,09%,
son los mayores países demandantes de celulares, produciéndose una mayor
obsesión de celulares en esas localidades; en ellos existen un mayor número de celulares
que de habitantes. Les sigue España con un 122,60% de celulares en el país. Así, Chile se posiciona en el séptimo lugar
del ranking, el que cierra México con un 67,71%.

Pero la locura por la tecnología va más
allá; cada vez es más masivo el interés por poseer o aprender cada uno de los
chiches que van saliendo, ya sean productos o servicios. Lo vimos primero con
el celular, y ahora lo veremos con el servicio más utilizado en nuestro país
por millones de chilenos, Facebook.
En el 2008, en la época de pañales de esta
red social, había un 0,76% de nuestros habitantes registrados; hoy se registra
un alza de interés por este instrumento de sociabilidad cibernético, dado a su
infinita lista de contactos que es posible crear; y dado a su funcionalidad informativa,
ya que las empresas también pueden estar presentes publicitando sus productos o
servicios a un costado de la página.
Así, el aumento de usuarios de Facebook en
nuestro país fue de un 35,36% de la población, es decir, 5.871.740, de los
16.601.707 habitantes que posee Chile.
Sin darnos cuenta, somos el país líder en poseer el mayor número de usuarios en Facebook,
superando a países desarrollados como Alemania, Bélgica, etc. Nos pisa los
talones Suecia, donde un 33,78% de sus habitantes tiene una cuenta en este
sitio web.
El que Chile sea un país desarrollado o no,
no explica la gran audiencia de usuarios en Facebook. Es otra cosa lo que
influye, y en este caso no está netamente relacionado con dinero.
El
ingreso familiar, ya sea un monto menor o mayor al promedio de cada país, no es
causante de que el número de personas de éste sean usuarios de una página web o
posean un celular.
Esto, más bien, se determina acorde a las necesidades tecnologías que requieran
las personas para facilitar la eficiencia en la comunicación; o por las herramientas que estos medios
tecnológicos prestan, ya sea por medio de la estética y su estructura, o por
las nuevas que vienen incorporadas en el producto.
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