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Acerca de Abrecabezas

Abrecabezas es el blog del Grupo Sámara. Aquí escriben los socios de las seis empresas que lo forman.

El objetivo de Abrecabezas es instalar nuevos temas de conversación acerca de las comunicaciones y el marketing, destacando las prácticas creativas, revisando las tendencias internacionales y viendo cómo está Chile en el contexto global.

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¿Cómo lo quiere mi Rey?

Enviado por Andrés Nassar el martes, 28 abril, 2009 a las 15:43
Andrés Nassar

Está claro que la relación entre una agencia de publicidad y sus clientes debe ser de confianza y respeto. Debe haber un entendimiento común y la absoluta convicción de que se está detrás del mismo objetivo: el éxito de nuestros productos o servicios.

Sin embargo en el día a día, estas premisas básicas parecen, muchas veces, no cumplirse.

Constantemente estamos "haciendo gallito" para tratar de que nuestras ideas pasen el filtro de una o varias personas sin que se desvirtúen a tal nivel que no sean ni la sombra de lo que habíamos propuesto en un principio.

Para que las estrategias que proponemos y las ideas en las cuales creemos salgan al aire como las habíamos concebido, necesariamente debemos decir lo que pensamos.

El mito recurrente es que en las agencias sólo nos preocupa ganar premios. Pero un buen publicista, aquél que se respete como tal y trabaje seriamente, está preocupado por las ventas, muchas veces incluso más que los propios clientes.

Sí, cientos de veces he tenido discusiones donde tratamos de explicarle a un cliente que lo que le estamos presentando es lo que le va a gustar a la gente -por lo tanto venderá- y él, en cambio, está pensando más en sus gustos personales, lo que pueda pensar su jefe o cualquier otro factor, dejando en segundo plano al consumidor final. Y aquí comienza el tira y afloja que generalmente desgasta las relaciones.

Otro gran motivo de roces es el tema de los plazos. He visto ejecutivos de empresa salirse de sí al pedirles un poco más de tiempo para la campaña que nos solicitó. Seguro que es porque deben pensar que con la semana que nos dieron era suficiente y que probablemente nuestra demora se debe a que todo ese tiempo nos "rascamos la guata". Nunca se plantean que probablemente no llegamos a ninguna solución que nos deje realmente satisfechos y que queremos más plazo para que él, el cliente, tenga una gran publicidad.

Si es por cumplir, no tendríamos nunca problemas de plazo, pero cuando la idea es hacer algo realmente llamativo, diferente y vendedor, no podemos conformarnos con lo primero que se nos ocurra.

He aquí el dilema. Cuando ya hemos tenido un par de diferencias y la relación ya no es la de un principio. Cuando nos comenzamos a preocupar de no perder al cliente; cuando no nos atrevemos a plantear lo que pensamos; cuando aceptamos que nos intervengan los avisos corriendo el texto a la izquierda, luego a la derecha, cambiando el color de fondo y las tipografías, cuando nos piden agrandar el logo, agrandar los textos, agrandar el título hasta un punto en que todo compite entre sí. Cuando nos piden llenar la pantalla con datos y textos que nadie normal alcanza a leer en dos segundos; cuando nos modifican los montajes; cuando nos rechazan al locutor y luego la música; cuando definitivamente perdemos el control de nuestro trabajo, comienza el camino al fracaso.

Porque cuando las agencias pasan de ser "empresas de servicio" a "empresas serviciales", el sentido de lo que ofrecemos se pierde. Nuestro deber es aportar una visión desde otro ángulo, una visión profesional y responsable.

Pero cuando por temor a perder una cuenta no discutimos ningún cambio que nos piden, por errado que sea o, no apelamos a ningún plazo o, no cuestionamos ningún brief para que no vayan a pensar que somos porfiados, peleadores, llevados a nuestras ideas o lo que es peor, que no entendemos al cliente, pasamos a ser meros ejecutores de pedidos.

El trabajo es tal cual lo pidió el cliente y dentro del plazo, pero ni hablar de la calidad. A quién le importa. Total la relación está fantástica y nuestra imagen de servicio es impecable. Pero luego la publicidad no es memorable, no funciona, no vende y la culpa, adivinen de quién es.

El modelo de negocio de la web 2.0

Enviado por Nicole Forttes el martes, 31 marzo, 2009 a las 17:00
Nicole Forttes

Nuevamente tengo en mis manos el estudio que hizo Multiplica sobre el modelo de negocio de la Web 2.0. En septiembre del año pasado lanzaron este paper, que compara las fuentes de ingreso y los modelos de negocio de las 100 webs 2.0 más importantes.

La web 2.0 está de moda y algunas iniciativas tan exitosas como Facebook, MySpace y You Tube han despertado nuevamente la inquietud emprendedora en Internet. Mi primera pregunta una vez finalizada la lectura  fue cómo se puede aplicar este modelo al mercado chileno. Por lo que una empresa que quiera posicionarse en el mundillo 2.0 tendría que definir las siguientes funciones y objetivos:

  • Entender el negocio como una herramienta y no como el fin.
  • Visualizarse como una red social.
  • Ser capaz de compartir contenido e información.
  • Integrarse en un modelo de comunidad.

Las economías de red en la Web 2.0 son comúnmente imprescindibles, eso el estudio lo hace notorio varias veces; el hecho de no tener masa crítica es no aportar valor, ¿Facebook servirían de algo si sólo tuviera cien usuarios?

Y entonces mi cabeza se llena de dudas, la verdad no soy muy buena con los números pero he aprendido que cualquier proyecto para que dé frutos económicamente tiene que ser sólido, rentable y generar liquidez, al factor rentabilidad le agrego una cita de Cris Anderson en Free!  Why $0.00 Is the Future of off Business - que los costos tienden a 0 y que la web se ha convertido en la tierra del cero (creemos más por necesidad que por otra cosa); entonces me quedo con la idea que las alternativas para hacer negocio en la red - desde el punto de vista de crear una aplicación, son bien escasas y en ningún caso nada nuevas.

Esas fuentes de ingresos son:

  • Publicidad (banners, Richmedia & videos, enlaces patrocinados).
  • Pago por destacarse.
  • Suscripción
  • Pago por uso (SMS, funcionalidades concretas, compra de créditos).
  • Comisión por transacción.
  • Venta de productos
  • Pago a usuarios
  • Donativos

Entonces más allá del modelo de ingresos por publicidad hay que buscar un valor agregado, que a su vez permita plantearse el ser o no ser gratuito, como Flickr, que sólo te deja subir gratis hasta 200 fotos, luego tienes que pagar al años US$ 24.90 para poder compartir y subir una cantidad ilimitada de fotos por 365 días. Lo otro es diferenciarse y segmentarse y como moraleja, que no pase lo mismo que en los 90, que la publicidad no sea la única fuente de ingresos.

Acceda Aquí al estudio.